martes, enero 12, 2016

AMO SER DOCENTE

Hace muchos años entré al magisterio nacional. No puedo decir que cumplía uno de mis sueños porque no lo era, pero si valoré este trabajo porque sabia que era uno de los mas complicados de los que había tenido. El tratar con personas de todo temperamento es una tarea que debe hacerse con guantes de seda para evitar caer en problemas personales o peor aun en problemas legales.

Con los años he cometido cientos de errores y decenas de aciertos (muchos de estos últimos desconocidos para mi) pero en fin he aprendido a AMAR LO QUE HAGO, si así en mayúsculas.
Y la anterior frase no viene motivada por el simple decir, viene después de hacer tantos aciertos y desaciertos, de ver tanta violencia en mi país, de ver la pobreza mental que nos rodea. a pesar de todo yo creo en el humano.

Creo en la juventud pero sin ese horrible cliché: "son el futuro de la patria", creo en ellos porque son el aquí y el ahora. Creo en el humano y la juventud, en todos aquellos que en su momento pasaron por mis manos y que en algo contribuí a su formación. Creo en mis alumnos actuales y en los que vendrán ya que ellos tienen la oportunidad de sacar el mayor provecho de mis lecciones, de mis palabras y de mis torpezas.

Si lo escribimos en forma de bienaventuranza seria, bienaventurados todos mis estudiantes porque ellos heredaran la tierra. El futuro ya no me pertenece ya que en cada clase entrego (mal o bien) mis experiencias y escasos conocimientos para mis chicos sean los dueños de su propio futuro.
A pesar de los varios años que llevo en la docencia no me considero un docente, sino un trabajador de la educación, un operativo mas que espera que sus alumnos comiencen la tarea inacabada: crear una sociedad mas humana, con una convivencia mas agradable.

Si, AMO LO QUE HAGO. Y lo mejor que aprendo de mis alumnos todos los dias y asi sera hasta que deje las aulas.

Gracias muchachos.

lunes, enero 11, 2016

Nunca pa atras chepe

De la serie "Historias de mi papa".

Todo humano tiene un punto en el que la vida da un giro total. Todo el orden conocido se desvanece de repente y la persona se queda atónita sin lograr recuperarse a veces del impacto o carcomiéndose en el shock producido por las circunstancias.

El de mi padre llegó con la muerte de su abuela, eso le caló tan profundo que incluso hoy prefiere omitir detalles de esa fecha fatídica. Se refiere al suceso como "el paso de niño a hombre" (sin pasar por juventud).  Al cerrarse en dar detalles hace que utilice un poco de deducción para determinar el año, era 1942, mi padre tenia unos trece años entonces.

Su madre le pidió que fuera a vivir con ella, que estaba acompañada por entonces. Mi padre se fue sin pensarlo mucho para descubrir que su mundo estaba en otra parte no ahí. El padrastro lo marginaba y lo trataba de manera pésima, y su madre ni siquiera argumentaba nada de lo que decía el hombre. Mi padre no soportó durante mucho tiempo, consumándose la huida después de ver cómo maltrataba ese hombre a su mamá. Lleno de coraje, se dijo que seria tan aventurero como su abuela y que si alguna vez se acompañaba no actuaria de la misma manera.
Conocía medio país, pero a pie. Así que emprendió su ruta hacia el Congo a la finca que lo llevaba su abuela después de la romería de Coatepeque. La finca era El Porvenir, justo a la par del beneficio El Refugio, se presento con Estanislao Barahona (un hombre moreno, indio y muy disciplinado) el cual le dio trabajo inmediatamente.
Ganaba 35 centavos de colon al día, y trabajaba lado a lado de los hombre mayores. De ese entonces cuenta una anécdota, el estaba jugando cartas con unos trabajadores y llega una viejecita vendiendo papayas, él le pregunta sobre el precio y ella responde que 1 real y medio; mi padre le dice que le dará 18 centavos a lo que la viejecita responde que no y comienza a retirarse (debemos recordar que un real es equivalente a 12 centavos, por lo tanto real y medio es 18 centavos), la alcanza y le dice que le dara el real y medio (dándole los mismos 18 centavos que en un inicio le iba a dar)... él dice que en esa época muchas personas usaban el termino de real para referirse a 12 centavos de colón. Era una época en que podías comprar cuatro dulces con un centavo de colón.

En la finca de El Porvenir, aprendió, según el, todos esos oficios que después le servirían para abrirse camino en la vida.
Igual que su abuela, caminaba de una finca a otra aprendiendo y trabajando. Conocía mucha gente y pronto comenzó a hacerse un nombre como un buen trabajador.
Hacia 1949 emigro hacia una finca de Talnique que era mandada por el hijo de Estanislao Barahona (y se llamaba igual el señor), ahí fue boyero para las fincas de Daglio & Co (una compañía formada por una de las familias mas ricas de El Salvador de ese entonces)
Ya hombre para entonces fue que quiso volver a ver a Santa Tecla y emprendió su camino por toda la cumbre del Bálsamo (que en ese tiempo el trazado que conocemos de la calle Santa Tecla- Comasagua lo estaban terminando bajo la administración de Oscar Osorio).

Llegó a Santa Tecla ya entrada la mañana, amarró su caballo atrás de lo que ahora es la cancha Adolfo Pineda (Atrás del Centro Escolar Daniel Hernández) y camino de nuevo por la ciudad. Esa ciudad que ya hacia muchos años había servido de transito en las caminatas con su abuela. Se sentó en el parque y suspiro. Ahí estaba de nuevo, recordando cada detalle de esos viajes, había completado su periplo y era hora de seguir adelante y luchar para salir adelante; la que lo había arrullado, la que había sido como su madre así lo hubiera querido.

"Nunca pa´atrás chepe, hágale" - siempre le decía su abuelita.

viernes, enero 08, 2016

caos informacional

Vivimos en medio de un caos de información, donde los paradigmas cambian en un santiamén, los gustos varían de un mes a otro. Y a parte de ese caos informacional, estamos poco a poco sumidos en un mundo controlado por todos y por nadie.

Nos quejamos de los totalitarismos y la opresión de las clases dominantes pero dejamos que nos domine los gadgets, las app y afines. Nos quejamos de que la gente se mete en nuestra vida pero hemos hecho de las redes sociales una ventana, intima si queremos, hacia nuestra cotidianidad; subimos fotos de perfil al caralibro, cuando al hacer esto nos volvemos parte de la orgía informacional general, no dejamos nada para esconder y estamos merced de todos, de cualquiera.
El problema podría ser achacado a la tecnología, pero ¿Quienes la utilizamos? somos nosotros los que debemos autoregularnos; o si nos ponemos como teóricos de la conspiración podríamos hasta afirmar que la tecnología en algunos casos es limitar el alcance y estrechar el radio de acción del pensamiento.

Independiente de a quien le achaquemos el problema, todos estamos en mayor o menor medida en el individualismos de nuestro tiempo, pero no individualismo en su sentido estricto sino con la connotación de que el individuo pertenece a todos. Para ser, el humano de esta época necesita verse reflejado en los likes de otros, en los comentarios de otros, para trascender buscamos ensimismarnos en los celulares, dejando que toda la realidad pase de largo de nosotros (quizá para evitarla); volvemos a recordar a Kundera: "El ojo de uno ha sido reemplazado por los ojos de todos. la vida se ha convertido en una única gran orgía en la que todos participan".

El punto no esta en dejar de utilizar la tecnología, sino en reflexionar en lo que estamos haciendo con ella, quizá debamos volver a nuestras raíces sociales: volver a hablar con la gente cara a cara, mirar a nuestras familias a la hora de la cena, volver a compartir esos pequeños detalles con otros (nuestros amigos y familia).

Que nuestras arrugas cuando viejos sean productos del estilete de las miradas de otros no de las quemadas que nos dio una pantalla inerte.


miércoles, enero 06, 2016

5 razones para seguir aprendiendo

Generalmente, al principio de año se plantean muchas metas para nuestra vida. Una vida mas saludable, un cuerpo que acepte mi ego, aplicarme mas en mi trabajo, etc.
En mi caso particular tengo varias pero la principal es seguir aprendiendo, seguir estudiando, quizá algunos dirán: "Que tipo mas aburrido!", y si quizá mi deseo perenne de seguir aprendiendo cosas raye en lo enfermizo pero debieras querido lector tomar en cuenta los siguientes sugerencias sobre el por que seguir estudiando
¿Para que seguir estudiando?

1) Para conocer nuevos amigos.
Es posible que seas apático a establecer nuevas amistades pero te diré los mejores conocimientos que he adquirido en mi vida ha sido con mis amigos. En esas charlas de pasillo, de chalet, de urbano, en las platicas antes de parcial, compartiendo un café, etc. es en esos pequeños momentos en los cuales he aprendido cosas que me han ayudado en la vida o he adquirido conocimiento que he aplicado en mi trabajo.
En el peor de los casos siempre es productivo, he conocido buenos conferencistas en las convenciones que he logrado asistir. Algunos de ellos he mantenido contacto hasta el dia de hoy, ejemplo: Rodolfo Salazar (@rokensa) y Gaby Menta (@gabymenta). Esto me ha ayudado en mis clases o en mi vida personal.

2) El aprendizaje te mantiene actualizado.
Es posible que pienses que después de tu carrera como chef o como universitario ya todo terminó, pues no es así; un profesor que tuve nos decía que el día que estuviéramos recibiendo nuestro titulo como docentes, ese día estábamos desfasados en cuanto a información por lo tanto nos quedaba seguir estudiando (o por lo menos leyendo decía el)
Estamos en un mundo globalizado en el que la información cambia de un día para otro, al quedarte en un stand by académico corres el riesgo de quedar obsoleto y por ende fuera de la competencia.

3) El aprender te motiva a explorar nuevos ambientes.
No hablo de creerte un Indiana Jones o un Han Solo, hablo que de cuando adquieres mas conocimiento te dan ganas de seguir explorando y no quedarte solo con lo que te contaron.
Ejemplo: si te gusta cocinar como pasatiempo y ya logras hacer varias recetas sin tener que recurrir al medico o a los bomberos, tu instinto buscará la forma de conocer mas sobre cocina y así iras agregando nuevo bagaje a tu cerebro. El mismo proceso es en todo oficio o carrera. Asi que no olvides despertar tu curiosidad de niño de nuevo.

4) El Seguir aprendiendo te mantiene joven.
Hoy que reinicie mis estudios, me encuentro en un grupo variopinto (gente muy joven y nosotros los de la tercera edad). Eso ha motivado a que nosotros los veteranos busquemos la forma de ponernos al día además que el intercambio de ideas con los jóvenes docentes nos hace reflexionar sobre nuestra actividad.
En mi caso la colaboración con los compañeros jóvenes me ofrece una nueva perspectiva, me ha permitido ver mi trabajo bajo los lentes de una nueva generación lo cual viene a revitalizar mi comprensión sobre el proceso que venia haciendo.

5) El aprender te abre oportunidades.
Decía un pastor evangélico amigo mio, "mientras mas te preparas, Dios mas te usa". Dejando el lado religioso es una gran verdad, Mi padre paso por varios oficios, entre ellos el de carpintero, y de repente se le presento una oportunidad de trabajar en un astillero, creando barcos de madera para la pesca del camarón, ¿Adivina qué le sirvió? exacto, el hecho de haber aprendido carpintería durante algún momento de su vida, y llego a ser jefe del astillero.
Si uno se mantiene en movimiento y aprendiendo, cuando llega la oportunidad uno esta listo para ofrecer lo mejor de si mismo.


Este post no busca cambiar tus esquemas mentales, pero si busca que encuentres tu forma de alcanzar la inmortalidad ya que el aprendizaje permanente cimentara las bases que te ayuden a trascender

miércoles, diciembre 30, 2015

MUSICA DE FIN DE AÑO

by HJALMAR HERNANDEZ
En estos dias donde los recuerdos re aparecen tan vivos como si hubieran ocurrido ayer. O cuando las cuitas te abruman la vida pero queres estar alegre para ir al compas de la gente que celebra... algunos revientan "cuetes", otros beben esperando disipar las penas en cada trago, otros escuchan musica para ocupar su mente en algo ajeno a la distancia que los separa de los suyos.
En fin... los leit motiv sobran para celebrar o pasar agrio este fin de año.  En mi caso particular desde siempre mis padres me enseñaron a alegrarme en estas fechas.
En toda mi vida la musica me ha acompañado en estas fiestas, he escuchado de todo pero hay dos canciones que hacen que mis ojos se mojen un poco mas de lo debido.
EL AÑO VIEJO.(1)
La escuchábamos con mi madre en esas navidades ochenteras, cuando se daba un alto al fuego (así decían los rumores de entonces) o quizá simplemente los dos bandos estaban bolos pero con mis padres la pasábamos bien en fin de año.
Con mi familia no hay una liturgia para esta celebración, solo un par de piezas de pollo, tortillas y chocolate (o el consabido cafecito). y pues en las radios que escuchábamos entonces salia esta canción a relucir, a mi madre no le gustaba mucho pero la usábamos como muletilla para andar molestándonos entre nosotros.



FALTAN CINCO PA LAS DOCE.(2)
Al comenzar a escuchar a Nestor Zavarce, en mi familia parabamos lo que estubieramos haciendo y nos buscabamos para darnos un abrazo grupal... madre siempre pedia la palabra y nos daba una bendicion a todos "sus hombres" (mi padre, mi hermano y yo)



Como dije al inicio mis padres me enseñaron a alegrarme siempre en estas fiestas. Y esa es la esencia misma de la fiesta de fin año, alegrarse porque hay una nueva oportunidad para ser mejores, por tener vida. Una oportunidad mas para agradecer al Arquitecto Universal que nos ha regalado vida para compartir con los demas.
Pensemos en las cosas buenas que podemos hacer este año que viene, no solo pensemos en nosotros sino tambien en nuestras comunidades.
Tenemos un chance mas para crear un gran pais


REFERENCIAS.
CINCO PA LAS DOCE- ver mas en: http://www.laprensagrafica.com/2015/12/29/faltan-cinco-pa-las-doce-desde-hace-mas-de-medio-siglo#sthash.3SzClrrd.dpuf
SOBRE EL AUTOR DE EL AÑO VIEJO ver mas en: http://enpazyarmonia.blogspot.com/2012/12/el-ano-viejo-de-crescencio-salcedo.html

LAS CAMINATAS DE CUARESMA

by Hjalmar Hernández.
De la serie "Historias de mi papá"

ROMERÍA DE COATEPEQUE A JESUS DE LOS MILAGROS.
Corría el año de 1936, y salieron de la colonia Luz en San Salvador (En ese entonces la colonia Luz, estaba alejada de la ciudad) justo al rayar el alba, era el tercer viernes de cuaresma. Era una pareja singular, un niño de siete años descalzo con su abuela; él con pantalones y camisas raídos además de descalzo, ella con enaguas, una blusa blanca, posiblemente un chal, descalza y cargando un canasto de singular tamaño sobre su cabeza.
Y de las calles polvosas, tomaron la que llevaba hacia Santa Tecla (menos que una calle, una vereda para carretas dice mi padre, presumo que tambien era paso de tranvias) y así comenzaba su ruta de todos los años hacia la romería de Coatepeque. Las romerías eran, por decirlo de alguna manera, fiestas religiosas y congregaban a una gran multitud, al mismo tiempo que eran motivo de peregrinación para los fieles católicos.
Mi padre no era católico, pero su abuela si. Por ende debía acompañarla a sus peregrinaciones, pero en palabras de él "uno de cipote le gusta salir, mas acompañado por 'laguela' que era una viejita de mil recursos".
Llegaban a Santa Tecla y apenas y se detenían a comprar algún extra que faltara para la larga caminata. La ciudad era muy pequeña para entonces y atravesarla era cosa de pocos minutos, sus mansiones todavía en funcionamiento eran todo un espectáculo para un niño de esa edad y casi sin mundo.
Desayunaban en Los Chorros (ojo el balneario toma el nombre del lugar, nombre que se le daba desde hacia decenios antes de mi padre... por otro lado el balneario no existía.) allí 'juntaban' fuego y  podían descansar brevemente. Mi bisabuela en ese canasto llevaba de todo y hasta le preparaba el consabido cafecito a mi padre, ese canasto era el equivalente ahora a la mochila de campamento. 
Retomaban el camino polvoso, mi padre recuerda que el polvo ardía en las piernas y quizá esa era la parte del viaje que el mas detestaba, al ser descalzo le molestaba en gran medida el polvo caliente y de paso aguantar el sol de medio día.
Almorzaban bajo la sombra de un amate en Ciudad Arce, era el momento de un par de tortillas, frijoles, y la segunda o tercera taza de café del día. Mi padre dice que le gustaba que la abuela le contaba historias mientras comían.
Retomaban el camino y ya entrada la tarde llegaban a la iglesia de Coatepeque, ya habia una gran muchedumbre. Se integraban a las celebraciones religiosas (me imagino alguna misa o rezo)  y lo mejor según mi padre era dormir al aire libre, bajo las estrellas envuelto en sábanas y arrullado por la abuela. (claro después de jugar un rato con los chicos de su edad que andaban por ahí)
El dia siguiente se levantaban temprano y después de misa  emprendía el camino de regreso con mi bisabuela, se desviaban para visitar a un amigo en la finca El Porvenir, cerca de un beneficio llamado El Refugio, esto quedaba hacia el norte de El Congo y la finca pertenecia a don Carlos Alvarez. Siempre almorzaban en Ciudad Arce, llegando junto a la caída del sol a San Salvador.

ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS EN SAN RAMÓN.
La plática derivo y comenzó a contarme de su segunda gran caminata en el año, comenzaba en el amanecer del miércoles de ceniza, igual que la primera salían de su casa en la colonia Luz, llegaban al cementerio general, después buscaban el centro para luego tomar calle salida hacia el oriente (la entonces popular Independencia, no habían lupanares como ahora) 
El desayuno se hacia en algún punto de la carretera que conduce a Cojutepeque (presumo que podria ser en la zona de Ilopango), mi padre vuelve a recalcar que la piel de las piernas sentía fuego debido al polvo caliente de la calle y ya no se diga las plantas de los pies ardian. Aunque la abuela de él parecía no inmutarse, la experiencia de caminar descalza toda su vida eran un plus para esos caminos.
El almuerzo lo hacían ya en San Ramón, lo cual hacia de esta caminata algo mas intensa que la anterior según mi padre.
Las romerías en San Ramon y Coatepeque eran bien alegres, para un niño como el estaban llenas de aventuras comenzando por el viaje en si. El resalta que eran un evento religioso, y el viaje al hacerlo a pie por parte de muchos peregrinos se convertía en un acto de fe total, de entrega física al máximo. Las fiestas patronales de ahora se les ha perdido el sentido que tuvieron en su momento.
El hace hincapié que para el a la edad que tenia eran mas un paseo con la que de verdad represento una madre para el, su abuelita. Sus ojos vuelven a brillar cuando la menciona, 'laguela', la mujer fuerte y de mil recursos, esa que lo arrullaba bajo las estrellas.



REFERENCIAS:
Para leer mas sobre estas romerias, que aun existen, pueden visitar:

lunes, octubre 19, 2015

Cavilando en verde

Camine lentamente, y mientras lo hacia la neblina espesa acariciaba mi cara, era una acaricia en su sentido estricto. muy temprano en la mañana pocas aves se dejaban escuchar allá al fondo, como escondiéndose en la bruma.

Cada paso me hacia introducirme en esa cortina densa, el aroma familiar del campo, de la montaña. Me encanta perderme acá (quizá debiera decir he re aprendido a perderme), donde muchas cosas que consideramos importantes (Internet, datos, wifi, mensajes, etc) pierden sentido porque la cobertura 3G no alcanza hasta aquí, y si la alcanzara perderíamos mas nuestro ser. Me encanta perderme aquí porque me hago uno con la naturaleza y me hace recordar mi niñez cuando venia acá a visitar a mi tía Amalia.

La época donde podía escuchar mi propio canto porque la sociedad todavía no me había "tragado", el palenque de la ciudad no me había hecho mella. Cuando comíamos tortillas de maíz, pero este molido en piedra y los discos ricos de maíz eran cocidos en comales de barro. Los frijolitos de tía Amalia eran un gustazo para el paladar. Los amaneceres perfectos a través de los grandes arboles que habían entonces. Y por supuesto el aroma de los cipreses o el ulular del viento a través de las hojas de pino.

Donde las raices de mi familia estan hasta muy profundo en el humus, donde generaciones de mi gente han vivido y muerto. Este lugar mágico donde la naturaleza es dura y uno debe adaptarse a ella, no al revés como ocurre en aras de la modernización. Aquí donde puedo escuchar aves alegres y libres, donde la tierra da sus frutos y nosotros los podemos aprovechar en su estado natural. Los ríos aunque pequeños son como venas de un cuerpo hermoso y gigantesco, el color de la tierra parecida a la de nuestra piel como recordándonos nuestra herencia orgullosa, El caminar por esas sendas antiguas, hace pensar en nuestros ancestros, cuanto sudor y lágrimas han labrado estas montañas.

Aunque muchas cosas han cambiado, y muchas personas lindas que conocí ya no estan. La natura es bondadosa y me regala sus paisajes, sus frondosos bosques y parcelas frutales con cafetales, sus aves que evocan la libertad que como humano "tecnologizado" no tengo.

Creo que deberíamos buscar de vez en cuando arroparnos con la naturaleza para purificar nuestra alma y limpiarla de tanta modernidad adusta que solo cohibe nuestros sentimientos y almas. Y quizá así aprenderemos a cuidar nuestra única casa, la tierra.








lunes, octubre 12, 2015

CUHILIOTE

De la serie “Historias de mi papa”
Era mediodía en la montaña, yo estaba encendiendo el fuego y menos que eso estaba batallando con una humareda imposible. Ojos llorosos y varias páginas de diario gastadas. A punto de rendirme salí de la cocina mientras una columna de humo parecía seguirme.

Apareció mi padre por la vereda con dos “retoños” en su mano:
“-¿Qué paso? -” dijo con una leve sonrisa.
“- El fuego no me quiere -” contesté tosiendo.
“- Es que está dormido -”
“- Pues dime como despertarlo -” dije con un dejo de rabia

Dibujo su afable sonrisa y entro en la cocina. Un par de minutos mas tarde no había humo y él salio diciéndome: “Mete los dos cuhiliotes cerca de las brazas, no en la mera llama”.
“- Los que??-” pregunte con admiración al ver el fuego tan vivo, casi burlándose de mi.
“Esos ve. Los que traía en la mano -” respondió mi padre mientras se disponía a cortar unas uvas negras.

Como siempre pregunte qué eran los cuhiliotes, mientras los ponía al fuego ademas de tostar tortillas. Mi padre me cuenta que los cuhiliotes son la “punta” del arbolito de pacaya, se cortan cuando el árbol se cae porque una “taltuza” devoró las raíces. El brote cortado de la pacaya se pela un poco a manera de dejar al descubierto las capas internas del mismo.
Esos brotes ya pelados se ponen a  asar a fuego lento,  luego se sacan y se pelan un poco mas hasta dejar solo el “corazón” de la planta de pacaya, que por cierto esta bien cocido y listo para ser servido. La gente de campo se los come con sal y tortilla, convirtiéndose en un suculento manjar.

Nos sentamos alrededor de la mesa y además de la comida tradicional que nos rodeaba, agregamos en un plato los cuhiliotes humeantes y que por cierto estaban ricos.

Cuántas plantas eran parte de nuestras cocinas y muchas de ellas se han perdido, no solo porque se  hayan extinguido sino también porque la sabiduría ancestral no hemos sido capaces de atesorarla y pasarla a nuestros hijos. Quizá sea tiempo de rescatar esa historias que están a punto de desaparecer, esas comidas que quizá no volvamos a probar jamás si parten nuestros queridos padres o abuelos.

Demos nos un tiempo para conocer la sabiduría ancestral.

PD: Mi padre explica que aunque se llama cuhiliote a la punta del arbolito de pacaya, también hay una arbusto que algunos le llaman así.






miércoles, septiembre 30, 2015

MISTIRICUCU

De la serie Historias de mi papa.

Cada persona es un cúmulo de historias, de experiencias, de emociones, de buenas o malas decisiones. Y dentro de ese abanico unico para cada humano construimos nuestro ser y es el punto de partida para trascender en la vida de otros.
Me encanta hablar con mi padre, en sus ochentas es un hombre que ha vivido, no hablo de la edad sino de las experiencias que él ha acumulado y ha aprendido.
En una de esas pláticas hablábamos de pájaros, platica que surgió de ver pasar un gavilán (en algunas zonas de la cordillera del bálsamo todavía se alcanzan a escuchar sus silbidos poderosos) que cruzó bajo sobre nosotros.

Mi padre habla de varias aves propias de las barrancas algunas todavía existen como las “chachas”, otras desaparecieron hace muchos años (quizá hace 50 años), de estas mencionare al “mistiricucu”. Mi padre dice que cuando el estaba pequeño (no especifica pero calculo que unos 8 años) él escuchaba desde su casa el extraño canto de esta ave. El ave emitia un sonido en las noches que sonaba “mistiriiii…… cu… cu”, dice mi padre que su abuela le decía que esta ave tenía mal aguero en el sentido de que si se le veía uno podía morir en las proximas horas o dias.

Esta ave no es un mito o fantasía de los abuelos, existió pero como muchas de nuestras especies nativas se extinguió hace mucho.

Hay algunas referencias a esta ave en la obra de Salarrué “Cuentos de barro”, obra que evoca épocas remotas cuando en El Salvador habían cosas que ahora resulta mito para estas generaciones. La revelación de mi padre me hace pensar en el miedo que él sentía cuando estaba pequeño y escuchaba en esas oquedades donde él vivía (cerca de San Ramón, Cojutepeque) y escuchaba al mistiricucu.

La dureza de esos tiempos, incomparable con lo de ahora, hacía mella en las mentes de esos niños. El tipo de vida de esos tiempos  hacía que los niños enfrentaran sus miedos. Mi padre dice que cuando ya estaba más grandes se iba a esas barrancas a buscar el mistiricucu. Nunca lo encontró y ya cuando él tenía más de quince años dejó de escucharlo para no hacerlo nunca más.

Para mi padre el ave extraña no solo evoca su niñez y sus miedos, sino esos bellos momentos que atesora en su cerebro, su vida al lado de su abuela (su madre adoptiva, esa mujer que si lo cuido con toda su alma)