domingo, febrero 20, 2011

INVENTANDO SOBRE LA MARCHA

Desde que inicio el presente periodo presidencial y al nombrar de ministro de educación a un político todo comenzó a girar bajo la visión cortoplacista, propia de un político: todo va en función de las próximas elecciones.
Al desmantelar totalmente el plan 2021- que son sus defectos y todo era un plan con visión a largo plazo-  se  notó que se actuaba con un revanchismo ideológico-político y no de una manera técnica.
El ramo educativo de este gobierno se ha dedicado a inventar sobre la marcha. Primero con los uniformes, que aunque alivian el bolsillo de la gente, en nada contribuyen a la mejora de la calidad educativa. Se está dejando de dedicar recursos en áreas que son vitales (capacitación docente, supervisión, infraestructura, tecnología, etc.) por tratar de mantener la promesa demagógica de los uniformes, zapatos y útiles gratis.
En el plan quinquenal “Vamos a la escuela”, aunque habla de escuelas inclusivas y todo eso, no se habla en ningún momento de la nuclearización que están proponiendo ahora el señor ministro. Colocando en el contexto, lo de nuclearizar escuelas no es nuevo fue una propuesta de la UNESCO en los 70’s y consiste en palabras sencillas en descentralizar la gestión escolar, creando unidades operativas que actúan en áreas geográficas que son económica y socialmente parecidas. El problema que este modelo ya ha sido implementado en nuestro país con resultados pobres y no debido al modelo en sí si no a la aplicación que tuvo en el terreno. Esta forma de organización escolar se presta para que los directores de núcleo sean entes de propaganda del partido que sea oficial, y es por eso que en los 70’s y 80’s no tuvo el resultado esperado. También hay que ver que se nuclearice en aquellas zonas donde de verdad se necesite no lanzar el programa a escala nacional sin analizar los pros y contras que tengan.
¿Que es exactamente lo nuevo de este modelo según el señor Ministro?
¿Como evitarían que los directores de núcleo se conviertan en entes propagandísticos del partido de gobierno?
Por otro lado se debe hacer notar que esta propuesta ya había sido barajada en la administración pasada, con lo que se demuestra que se retoma lo que ellos afirmaron estaba mal (por eso desmantelaron el plan 2021) se maquilla y se vuelve a relanzar como una novedad.
¿Por qué, señor ministro, no acepta que están inventado sobre la marcha?

sábado, enero 08, 2011

Leer, escribir, pensar

María A. de López Andreu*
Viernes, 7 de Enero de 2011
 
Estamos iniciando el año calendario (Dios se los conceda muy feliz) y, pronto, se iniciará también el año lectivo. Es entonces oportuno hacer referencia, una vez más, a este pensamiento del Dr. José Miguel Ibáñez-Langlois, ya citado en otras ocasiones: "Hay un círculo indestructible constituido por el leer, el escribir y el pensar; el que no lee ni escribe no puede tener ni los rudimentos más elementales para pensar. Por lo tanto, no estará capacitado para resolver los problemas acuciantes del subdesarrollo".
Adicionalmente, transcribo lo dicho por Donald Walton: "Las palabras son la materia prima de las ideas. Hay estudios científicos que comprueban que el desarrollo de la inteligencia es paralelo al desarrollo del lenguaje".
Todos coincidimos en que una buena educación es la base para el desarrollo personal y social. Y pareciera que, para ser competitivos, debemos lograr una educación de calidad, que incorpore el inglés, la informática, la tecnología, la innovación, los uniformes, zapatos y útiles escolares, así como una nutritiva alimentación. Incluso, algunos piensan que nuestros niños deberían hablar fluidamente el náhuatl.
¡Todo eso sería maravilloso!
Pero olvidamos que la educación de calidad, para que contribuya a sacarnos del subdesarrollo, debe cimentarse en el buen uso del idioma. Ya lo dicen Walton e Ibáñez-Langlois. Y los salvadoreños exhibimos una pobreza del lenguaje, que avergüenza. Aunque usted no lo crea, eso contribuye grandemente a nuestro subdesarrollo y pobreza material.
Porque un niño que no comprende, tampoco aprende, y ese lastre se hace más pesado en la medida en que crece, obligándole, inicialmente, a abandonar los estudios y, posteriormente, a obtener únicamente trabajos de subsistencia, dada su poca o nula capacidad.
De allí que nuestro pensum escolar --desde parvularia-- debe dar un inmenso peso específico al idioma y los maestros tendrían que dedicar su máximo esfuerzo a que los niños no solamente aprendan a leer bien, sino que amen la lectura. Ampliando su vocabulario, amplían también sus horizontes. Y, para comprobación de que sí han comprendido, es importante que después, por escrito y con sus propias palabras, puedan resumir la experiencia que la lectura les ha dejado. Con esto, aprenden también a pensar y, como consecuencia, aprenden a solucionar sus propios problemas.
Por supuesto, las lecturas deberán escogerse de acuerdo a la edad de los alumnos, pero hay una regla aplicable a todos por igual: que sean libros bien escritos, que promuevan las virtudes humanas y motiven a los estudiantes a ser buenos ciudadanos; que lean los clásicos, no las porquerías que ahora se estilan, cuyo "mérito" es la filiación comunista del autor.
La excusa de que "son muy difíciles y no los leerán", no tiene cabida; hay miles de personas, de toda edad y nivel educativo, que leen la Biblia sin ninguna dificultad. Es cuestión de disciplina, y las escuelas son las llamadas a impartirla y promoverla. Mejorar el idioma es una buena herramienta para ello.
Ojalá que este sea el último año en que se reparten uniformes, indiscriminadamente; en adelante, deberían darse únicamente a quienes cumplen bien sus obligaciones escolares, asistiendo siempre a clases, obteniendo buenas notas y observando buena conducta. Evitemos a nuestros niños la mala costumbre de esperarlo todo a cambio de nada; por el contrario, fomentémosles la responsabilidad y el esfuerzo, que les convierta en ciudadanos que leen, escriben, piensan y solucionan problemas.

*Columnista de El Diario de Hoy.

NOTA: Me gustan algunas ideas de esta señora, por eso lo publico en mi blog.

martes, enero 04, 2011

La educación salvadoreña en la primera década del presente siglo.

Por Hjalmar Hernández.
De la serie Educación del siglo XXI.

Acabamos de comenzar la segunda década del siglo XXI y con este post quiero dar un “Vistazo” en retrospectiva a lo que nos dejo la primera década en materia educativa.
Hacia 2000, Ezequiel Ander-Egg hacía un análisis de los desafíos que tenia la educación para inicios del presente siglo.
El hacía mención de la necesidad de trazar un “horizonte utópico” para no ir a la deriva como país, y gran parte de su libro trata de hacer ver que el imperativo era ver la formación docente debería verse como “un trayecto” o en palabras mías, como un proyecto de vida. ¿Cómo vamos a transmitir “ganas de estudiar” a un alumno si ni nosotros mismos buscamos formarnos? Lastimosamente y a inicio de la segunda década del siglo seguimos sin un horizonte y la mejora de la calidad docente sigue siendo una tarea pendiente.

A lo largo de la década lo que más ha resaltado es el buen intento de cada administración por reducir la brecha digital, cada quien a su manera claro. Se comenzó con los Centros de Recursos para el aprendizaje, las aulas Informáticas, la creación de un programa de estudio para la materia de informática, las ahora famosas OXLPC para alumnos de primaria y básica, la capacitación de docentes de distintos niveles en tecnología Microsoft y otras herramientas docentes. La mayoría de estos esfuerzos están enfocados en la infraestructura, por eso se esperaría que las capacitaciones que recién han terminado  sigan, pero ya no en función de solo alfabetizar digitalmente a cada maestro si no en el sentido de que los maestros apliquen las herramientas tecnológicas en el proceso de enseñanza aprendizaje. Recordemos que un profesor “newbie” en TIC necesita mas ideas para aplicar las herramientas recién aprendidas.

Otro detalle a resaltar es el cambio, hacia la enseñanza por competencias para dotar al alumno  de la parte “aprender a aprender” y “Aprender a hacer” que hacía falta. Hizo falta capacitar al docente a la hora de planificar con competencias, o brindar ejemplos concretos en la página web del MINED.
En cuanto a capacitaciones esta década ha sido muy buena, porque ha tratado de abarcar de forma amplia al gremio docente del sector público (y durante la administración de la Sra. Darlin Meza se incluyo a maestros que no estaban en el sistema público, una decisión acertada), lastimosamente nuestro profesor publico es muy apático a la formación permanente que se le quiere dar (por razones variadas muchos maestros han abandonado los diplomados que imparte actualmente el ministerio, porque no incluir a maestros que no están en el sistema que tal vez hubieran aprovechado mejor el conocimiento brindado).

El gobierno actual comenzó a dar uniformes y útiles desde noveno grado hacia abajo, una medida polémica porque si bien es cierto económica y psicológicamente se ayuda al padre de familia se afectan áreas mas importantes que habría que darles prioridad (la calidad de la enseñanza, mejora de infraestructura, mejor control de la enseñanza, mejoras salariales a los docentes, entre otros) mis preguntas a este tema son ¿Realmente necesitábamos uniformes y útiles escolares? ¿Debería haberse priorizado áreas deficitarias? ¿Se hizo el programa solo con el ánimo de satisfacer una promesa de campaña, sin hacer un estudio de costo-beneficio?

En estos diez primeros años del siglo, considero que en términos macros ha sido una buena década pero seguimos con la deuda de la calidad educativa en el aula (Las gremiales de maestros deberían de permitir o crear un forma de auditar el trabajo docente). Terminamos la primera década con la imposición de un nuevo modelo de escuela, que aparte de inconsulto el plan va a ser introducido con maestros con pensamientos cuadrados y con mucho falso orgullo profesional (claro, no todos). ¿Quo vadis MINED?, no tenemos un horizonte a futuro, solo planes cortoplacistas producto de alguna mente política no técnica.

Mientras tanto, desde aquí, la llanura, solo puedo agregar que los maestros tenemos que reciclarnos y hacer nuestro el “aprender a aprender”,  debemos recordar que “no se puede enseñar sin aprender, y es imposible sin aprehender” (1), de esta manera podremos afrontar la nueva década por venir.

(1) Los desafíos de la educación en el siglo XXI. Ezequiel Ander-Egg. Homo sapiens. 2001. Pagina 41.

miércoles, noviembre 24, 2010

generacion conectada



Un video de mis alumnos de tercero contador 2010: guillermo delzas, virgilia manzano,  jessica cartagena y yoselin gonzalez

jueves, noviembre 18, 2010

En solidaridad con los compañeros de los colegios privados.

La administración pasada hizo un trabajo titánico para clasificar a las instituciones de educación privadas. Aunque con algunos vacios, se logro categorizar a los colegios en A, B, C y D. se suponía que esta clasificación duraría entre 5 a 10 años (a excepción para los que estuvieran en C y D).
Y demostrando una vez más su falta de visión, el MINED ahora propone una acreditación para esas instituciones (incluyendo las A) que al solo leerla uno se da cuenta que pareciera creada para que no sea cumplida por nadie, y por ende cerrar a todos.
El MINED actual se inventa cosas (porque la acreditación no fue consultada, al igual que el Plan Social Educativo) y pretende aplicar una norma que ni siquiera se aplica a sí mismo (si no visiten las escuelas públicas).
Una de las cosas planteadas es lo de 1 computadora por alumno, cuando leí eso me dio risa, porque si lo aplicamos tal y como está planteado en el manual, NINGUNA de las escuelas públicas clasificaría (¿Las cerrarían todas?)
Como este post está dedicado a ser solidarios con los compañeros, no ahondare en los detalles relacionados con la nueva normativa para escuelas privadas.
Sr. Ministro, muchos compañeros docentes han laborado durante años en las escuelas privadas (yo mismo di clases en varias) han dado el alma en las aulas. Muchos colegios de esos son buenos, porque sus maestros se esmeran al máximo. Claro, es evidente que hay que exigir calidad educativa, calidad en infraestructura, pero no con una normativa inconsulta y con escaso tiempo de maniobra.
Creo que es momento que los compañeros docentes de las instituciones privadas se asocien y unan fuerzas para evitar el cierre de sus fuentes de trabajo.
Sres. Ministro y Vice ministro de Educación, ya es tiempo de dejar de ser autoritarios.

miércoles, noviembre 10, 2010

otro video sobre la generacion conectada



este es un video preparado por yoselin guevara, estudiante de 3o contador del INSTITUTO NACIONAL TEXISTEPEQUE....

TAREAS, ¿PARA QUE?

By Hjalmar Hernández
De la serie Educación del Siglo XXI.
Las tareas son el eterno dolor de cabeza para los estudiantes, y la “quitadera” de tiempo de los profesores. Claro hay muchas tareas que son estructuradas y que persiguen un objetivo. Pero se dejan muchas otras….
Dedicare otro post para recomendar la forma de estructurar una buena tarea. En esta ocasión quiero hacer eco en los maestros (y los que estudian para serlo) de lo que NO deben hacer cuando se dejan tareas a los estudiantes.
1)      Si se deja una tarea…. Hay que revisarla, y bien revisada.
Quisiera ampliar la frase anterior, si se deja una tarea SE DEBE revisar y no salir con el clásico: “Todos tienen diez”.
Muchos colegas dejan tareas que al momento de revisar sólo ven la página y colocan una marca y siguen con la siguiente hoja. Al final solo ven el nombre del alumno en la portada y asignan una ponderación.
2)      En las tareas deben tener criterios de evaluación.
El docente DEBE explicar a los alumnos los parámetros que se tomarán en la calificación del trabajo. Los maestros se dejan llevar por emociones (alegrías, enojos, etc.) para asignar las tareas, esto trae como consecuencia trabajo extra a la hora de calificar porque ¿Qué parámetros califico?... y los alumnos (que no son ingenuos) se dan cuenta que el docente no califica más que con los parámetros que dicte su hígado.
He conocido alumnos que en medio de los grandes trabajos solo colocan material de relleno (que no tiene nada que ver con el contenido dado) y los maestros han colocado DIEZ. El otro punto es que los alumnos COPIAN Y PEGAN, vienen los maestros y colocan DIEZ, como no leen no se dan cuenta que es la misma información.

3)      Los trabajos deben generar un aprendizaje.
En el nivel medio, he sabido de trabajos como: Transcribir a mano 30 artículos del código de trabajo, pasar “en limpio” 30 exposiciones, transcribir el contenido de una página web al cuaderno, etc.
Mi punto es que este tipo de tareas no llevan a que el alumno cree información nueva o, si se quiere, aprendizaje para sí mismo.  Hay que hacer una reflexión en torno a este tipo de trabajos, que solo generan cansancio y más parecen un castigo que algo para aprender.
4)      Los trabajos deben tomar en cuenta al alumno.
Los que estoy tratando de decir es que muchas veces dejamos una tarea imposible de encontrar (si es en la internet, muchos ni siquiera hemos hecho la búsqueda de la información para cerciorarnos) o que obliga a hacer gasto que exceden el presupuesto de las familias de los alumnos.
OJO: debemos conocer grosso modo el contexto de nuestros estudiantes (si viven en el área rural y si eso dificulta el trasladarse de un lugar  a otro, si sus condiciones económicas son difíciles, etc.)
5)      Agendemos los trabajos.
Como resultado de no calendarizar las tareas dejamos saturadas las últimas semanas del periodo, ahogando así al alumno.

Aclaro, no se trata de NO dejar tareas porque estas son convenientes para el proceso de enseñanza aprendizaje, ya que enseña a los alumnos a tomar responsabilidades, los estimula a crear conocimientos, a organizar el tiempo de ellos. En fin con las tareas debe perseguirse no sólo sacar una nota si no que el alumno de verdad aprenda.